No busques una experta acá (un experimento llamado Joyfulandhappy).

Siempre que entro al mundo de internet me recuerdo de respirar, porque todo puede ir muy rápido, mucha información, mucho ruido. Inhalo, exhalo.

Me pasa que hay tanta información, videos rápidos, IA, que no sé muy bien qué escribir para conectar con vos, ya nos vamos a ir conociendo, pero creo que voy a empezar con Joyfulandhappy.

Me divierte jugar videojuegos con mis hijos, y la vez que abrí mi propia cuenta “Joyfulandhappy” fue lo primero que se me vino a la cabeza.

En Minecraft y en Roblox uso el mismo nombre de usuario. Me recuerda cómo es el estado que quiero cuando juego con ellos, me recuerda tomarme las cosas menos en serio y disfrutar.

En Roblox, mi avatar es una chica de pelo rosa chicle y ojos magenta enormes. En Minecraft mis personajes siempre son adorables, con rodetes y jardineros con girasoles, o flores y plantas en mi ropa. 

Cuando empecé a pensar en escribir sobre mis experiencias con el homeschooling, la crianza, y lo que surja en este espacio que estoy inaugurando, pensé: ¿qué mejor que ponerle a este espacio ese mismo nombre? “Joyful and happy”, un lugar donde me puedo aventurar a recorrer nuevos caminos, y vivir nuevas aventuras, y en el que me quiero divertir, disfrutar, y sobre todo, no tomarme las cosas tan en serio.

La educación de nuestros hijos entra dentro de terreno que por lo general toma un tono muy solemne, serio. Se piensa en planificar su futuro, para que sean personas exitosas, ciudadanos modelo, que tengan dinero, salud, amor, que sean profesionales, que tengan prestigio, que se los tome en serio, que sean fuertes para superar las adversidades, puntuales, que sean líderes, que avancen en sus carreras. Que lo que estudien de niños les sirva para entrar en la universidad, que se puedan manejar bien en la vida, que se los prepare para los desafíos, que sepan resolver problemas, que se sepan defender.

Hay quienes piensan más académicamente, quienes creen que tienen que aprender cosas prácticas, y quienes piensan que lo más importante es que los chicos se relacionen con personas del nivel social al que apuntan como deseable.

Cuando se piensa en la educación de los hijos hay mucho de anhelo, pero también mucho miedo, miedo a que quede atrás, que no aprenda lo suficiente, lo importante, que no salga preparado para el mundo.

Yo quiero cambiar el tono de la conversación sobre la educación de los niños.

Quiero que simplemente veamos a esa personita que tenemos adelante, llena de vida, de potencial.

Esa persona única, que está en este planeta para vivir su propia experiencia, y que veamos que su camino ahora está conectado con el nuestro, porque somos su familia, su mamá o papá, o tutor, pero su camino es en realidad suyo. 

Quiero que veamos a la persona real que está ahí delante. Observando qué hace, qué le gusta, cómo es su naturaleza, sin pensar en quién debería transformarse para cumplir con nuestras expectativas. 

Ese camino único, de cada niño/a, es mágico, o puede serlo. Tiene intereses, puntos de vista, sensaciones, y características que son propias de él/ella. Y como antes te decía, quiero cambiar el tono de la conversación, y que, en vez de pensar con miedo su futuro, hablemos de sus vidas con la visión de la magia de lo que ya son y de todo lo que pueden vivir y explorar ahora. 

Desde el disfrute, desde el amor, de la curiosidad, la aventura y el misterio. 

Joyfulandhappy es un recordatorio de que el proceso es lo importante, cada paso del camino lleva a nuevas bifurcaciones y el resultado es una ilusión. Nunca dejamos de aprender, ni de crecer, siempre tenemos nuevas oportunidades de cambiar el rumbo.

En el camino de criar a mis hijos —dos varones de 10 y 8 años—, entendí que son seres individuales. Tengo el privilegio de compartir su presente, sabiendo que en algún momento van a armar su propio rumbo. De ahí me surgió la gran curiosidad: ¿en quiénes se podrían convertir si yo no interfiriera tanto con mis expectativas? (Digo tanto, porque seguro se me escapan algunas inconscientes).

¿Cómo se desarrollarían si, en vez de dar por sentado todo lo que deberían aprender, permitiera que ellos guíen su propio proceso?

¿Cuál sería nuestro tipo de relación si, en vez de forzar lo que yo creo mejor, dejara que descubran qué es lo que le hace bien a su propia individualidad?

¿Qué pasaría si me planto en la posición de acompañar y sostener, acercándoles recursos para que exploren sus intereses, guiados por su curiosidad y no por mis condicionamientos?

“El negocio de la escuela no es la educación, sino la domesticación. Los niños no necesitan que los hagamos aprender; lo que necesitan es que les permitamos aprender.” — John Holt

Desde chiquitos que los acompaño diariamente, 24/7.

Hasta los 2 años de uno y 4 del otro vivimos en el campo, off grid, sin internet, en 2020 nos fuimos de viaje durante 3 años y estuvimos en Texas, en Costa Rica, en Querétaro (México) y en un pueblo cerca de Medellín en Colombia. Luego, la vida nos trajo a Argentina de nuevo y volvimos a vivir en la casa de campo, ahora con internet, lavarropas y heladera. Somos una familia de 4, mamá, papá y dos hijos (Más 2 gatos, 2 perros y 19 gallinas) Y amamos compartir los 4 juntos diferentes aventuras. 

En esta forma de vida diría alternativa, y siguiendo estas preguntas que te contaba antes decidimos hacer homeschooling. Específicamente lo que llaman unschooling pero a mi me gusta llamar aprendizaje autodirigido. 

En todo esto que es la vida y que vivo como una especie de experimento —sabiendo que nadie hizo exactamente este mismo camino antes— encuentro mis herramientas y voy probando cosas distintas.

A veces me gana el miedo y el control. Me agarran etapas donde creo que debería estar haciendo más y mejor, y me pongo a imitar la escuela: a poner horarios, a hacerles hacer tareas y actividades de matemáticas, lengua y ciencias que yo creo que son importantes. Les compro manuales, planifico, me pongo toda exigente y rígida.

Tengo que admitir que estas etapas son tan tediosas y drenantes que duran poco, y cada vez aparecen menos.

Ver aparecer esas etapas me hace notar que sigo condicionada. Mi mente escolarizada sale a flote con sus ideas prefabricadas sobre el aprendizaje. El único remedio es una dosis honesta de desaprender.

No busques una experta acá, simplemente soy una mamá super interesada en el aprendizaje real de los niños, y la base de todo creo que es la conexión. De esto también tengo para hablar mucho. 

¿Cual es la idea principal de esto? Es darte la bienvenida, a este mundo que te comparto, un mundo imperfecto, no lineal, lleno de experiencias, aciertos, errores y mucho amor. 

¿Qué vas a encontrar en este rincón? Un espacio para espejar las dudas que llevás adentro. A veces te voy a orientar desde mi propia experiencia, pero muchas otras te vas a ir con más preguntas que respuestas. Al final, esto es solo una bitácora para ordenar lo que voy viviendo: un mapa para aprender desde la curiosidad.

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